El País

Parqueadores informales: “un empleo” sin ninguna formalidad

Uno de los parqueadores de las vías públicas recibe el pago de un cliente/fotoexterna

Con la cantidad de personas que se han dedicado desde años a este oficio, las calles se han convertido en empresas ambulatorias, sin dueño ni jefes, donde todos mandan y nadie despide.

Jueves 05 de marzo del 2026

Los “estacionadores” informales de vehículos toman los espacios públicos como lugar de trabajo para conseguir un sustento diario y, aunque conscientes de que las calles son públicas y no tienen dueños, entienden que el servicio que dan por cuidar los autos es lo que cuesta.

Con la cantidad de personas que se han dedicado desde años a este oficio, las calles se han convertido en empresas ambulatorias, sin dueño ni jefes, donde todos mandan y nadie despide.

Al caminar por calles y avenidad de la Ciudad Capital se identificaron a algunas personas que se dedican a parquear vehículos pertenecientes a empleados públicos y privados, estudiantes y visitantes.

Michel Reyes, quien asiste con los estacionamientos de empleados públicos y visitantes, se encontraba frente al palacio del Congreso Nacional con su “ayudante”, quien además de parquear, le colabora con el lavado de automóviles.

Al avoldarle periodistas de este medio, con una sonrisa comenzó a contar sus experiencias.

Reyes aseguró tener más de 15 años en la zona, donde inicialmente vendía botellas de agua, refrescos y otras bebidas. Sin embargo, tuvo que dejar las ventas en el lugar luego de que quitaran las franquicias que le suplían, según informó.

Contó que después de no poder seguir con su negocio, los mismos “parqueadores” y “buscones” de aquel tiempo lo invitaron y le dijeron “ponte a parquear”, comentarios a los que les hizo caso. Además, declaró que los fines de semana continúa vendiendo agua y refrescos en un estadio de béisbol que no especificó.

Entre RD$1,200 y RD$1,500 es lo que acompaña a Reyes “los días malos” cuando retorna a su casa, mientras que en otras ocasiones en las que le va mejor con la llegada de visitantes “buenos”, el bolsillo se va más lleno.

Ante la pregunta de las tarifas por sus servicios, Reyes dijo que no les cobra un monto específico a los conductores y recibe lo que le den.

Aunque no dejó de mencionar que hay muchas personas “abusivas” que inevitablemente lo hacen molestar, por lo que confesó que se ha visto en situaciones donde ha tenido que mandar a vaciar las gomas de los vehículos de algunas personas que no le pagan.

Los parqueadores reconocen que no son dueños de las vías públicas, pero destacan la importancia de su trabajo/fotoexterna

Como otra de sus confesiones, declaró que ha enfrentado inconvenientes con la Alcaldía del Distrito Nacional y la Policía Nacional, porque no están de acuerdo con los parqueadores informales. Aseguró que cuando se lo llevan preso suele pagar para que lo suelten y poder volver a su rutina.

En medio de la entrevista un chofer aprovechó el descuido de Reyes para irse sin darle ningún pago, la impotencia del parqueador fue muy notoria; aprovechó para desahogarse y narrar que su molestia no es porque se vaya sin pagar, sino porque solicitan el servicio de que lo ayuden a estacionar y no valoran el esfuerzo ni las horas que pasa bajo el sol cuidando sus vehículos.

Mientras José Julio Sentil, otro parqueador en los alrededores de la sede central de la Universidad Dominicana O&M, explicó que sale de su casa todos los días a las 5:00 de la mañana y termina su jornada a las 10:00 de la noche para aprovechar el horario de los empleados de las instituciones públicas cercanas y de los estudiantes.

Sentil, quien es padre de dos hijos y el único sustento de su casa, narró que posee un carro 2015 gracias a este trabajo que hace desde hace 32 años.

Desde su punto de vista, “no hay días malos” porque como no invierte, entiende que es “un negocio cuadrado”. Contó que el monto mínimo que lleva a su casa es entre RD1,000 a RD$2,000 diario.

Lo seguro es que Sentil todos los días lleva algo de dinero a su casa, aunque expresó que “yo cojo hasta la gracia que me den porque tú sabes que la calle es libre, eso no es una marquesina en primer lugar, hay muchos parqueadores que no se manejan igual que yo, hay muchos que son imprudentes, hay muchos que son bajo perfil y hay muchos que son insoportables, también que son viciosos, pero hay muchos parqueadores también que tienen familia y mantienen la familia de ahí, como yo”, enfatizó.

Al igual que otros parqueadores, está consciente de que las calles son totalmente libres, pero a pesar de esto sigue ofreciendo su servicio.

Muestra de la confianza que ha construido José Julio desde 1994 son las llaves de varios autos que les mostró a periodistas de medio, las que mantiene guardadas en un bolso de cintura y otras en los bolsillos de su pantalón, pertenecientes a empleados y estudiantes de la zona que dejan al cuidado de este hombre sus vehículos.

El nivel de confianza llega al punto de que algunos conductores dejan las llaves de sus vehículos a los parqueadores/fotoexterna

Considera que la aceptación que la gente le tiene no es solo por los años que ha estado en la zona como estacionador, sino también por la manera en que trabaja, porque si alguien no le quiere pagar él entiende que la calle es libre, aunque mencionó que no es lo mismo que sus clientes “vayan a sentarse en una oficina tranquilos y sin la preocupación de que les roben un retrovisor por no pagar 25 pesos”.

Los enfrentamientos con policías se han dado, confiesa Sentil. Aunque lo han llevado preso junto a otros de la zona, dijo que no dura ni un día detenido. Por los años que tiene ya los policías lo conocen y saben a qué se dedica.

Luis Antonio tiene cerca de 10 años como parqueador en los alrededores del parque Eugenio Maria de Hostos y, según explicó, gana de 1,500 a 3,000 pesos diario.

“La Policía está recogiendo mucho ahora y quiere quitar a uno, cuando ellos vienen con el camión hay que recogerse”, explicó Antonio sobre los inconvenientes que ha tenido con agentes del cuerpo del orden.

Además, agregó que la Alcaldía del Distrito Nacional (ADN) y miembros de la Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre (Digesett) van a la zona y se llevan a los vendedores ambulantes de frutas y sus triciclos. En esos momentos, explicó, los parqueadores aprovechan y se esconden hasta que se vayan las autoridades.

Juan Carlos Castillo se define como el que más tiempo lleva ubicado en los alrededores del parque Eugenio María de Hostos, donde desde el 1983 estaciona los vehículos de los empleados de la fiscalía y de otras personas que trabajan en el entorno. Aclaró que es su única fuente de sustento desde ese año.

Expresó que no tiene precio para sus clientes, pero que no todos sus colegas son como él. “Aquí hay que no pueden estar parqueando, son indeseables con la gente, quieren cobrarle RD$300, RD$500 hasta RD$1,000, son atracadores”, mencionó con voz alterada al recordar el abuso de muchos que quieren cobrar exageradamente por el servicio.

Castillo se lleva desde RD$2,000 hasta RD$3,000 diario a su casa. “Yo tengo gente que me dan hasta 100 y 200 dólares, la gente cree que es porque le parqueen no es por parquearte es por el trato que tú le da a la persona”, dijo.

Además, declaró que los policías de servicio en la zona no se meten con él, pero “hay unos indeseables que sí, que la policía se los lleva”.

“Aunque no quieran pagar yo los parqueo eso no es nada, eso no es mío eso es del Estado”, dijo al refiriéndose a las calles.

Refiere que por el trato dispensado a las personas, son pocas las que se van sin darle una compensación. Como ejemplo citó a empleados de la Fiscalía del Distrito Nacional, quienes de vez en cuando “le dan algo”.

Richard Rosario, abogado y empleado de la Fiscalía, contó su experiencia: “Yo no tengo queja, yo me llevo bien con ellos, son muy decentes los parqueadores de aquí, sobre todo Juan Carlos, ha sido mi parqueador desde hace 30 años, yo no tengo queja con ninguno”.

La falta de estacionamientos en algunos puntos obliga a parquearse en la calzada/fotoexterna

Indicó que no le exigen un pago, “yo le quiero regalar mil pesos y sale de mí, cuando yo quiera”.

Como bueno y válido ve que los estacionadores estén ahí y alega que si los sacan a ellos vendrán otros y que no ha visto robo de vehículos mientras ellos están en el lugar.

“Hay que dejarlos, porque oye lo que te voy a decir, por aquí no hay parqueos y por aquí es una incomodidad y ellos te acomodan, es una realidad, el ayuntamiento debe organizarse y hacer un parqueo porque la verdad en el Palacio de Justicia de aquí eso es imposible”, refiriéndose a que no hay espacio en la institución pública para más vehículos.

José Mejía, vendedor ambulante de ropas y otros productos, dijo que ellos son trabajadores que la sociedad necesita ahora mismo. “Si ellos no estuvieran aquí, hubiera mucha violencia con la demanda de los parqueos”, añadió.

También evocó que estos hombres se llevan bien con sus clientes y que estos no les pagan por los parqueos, sino por el trato que ellos les dan. “Si ellos no estuvieran aquí esto sería un nido de violencia por el mismo tema de los espacios de parqueos”.

Para José María, quienes asisten a los conductores son de alguna manera parte de los que mantienen el orden en la zona. “Ellos son útiles aquí, no roban ni abren vehículos, yo tengo toda una vida aquí”.

(LD)

Gustavo Morillo Montero

Programa y Portal Digital Con mi Pueblo, Políticas y algo más.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba