Oficial: Haití produce cambio comicios de agosto a diciembre


GUILLERMO PEREZ
Las elecciones presidenciales y legislativas en Haití han sido pospuestas para el 13 de diciembre. AFP
Sábado 25 de julio del 2026
La ilusión de celebrar elecciones el venidero 30 de agosto en Haití quedó enterrada formalmente al resolver el Consejo Electoral Provisional (CEP) posponer la primera vuelta de las presidenciales y legislativas para el 13 de diciembre de 2026.
De este modo, la confirmación oficial sobre la postergación de los comicios enviada por el ente electoral al primer ministro Alix Didier Fils-Aimé pulveriza cualquier duda al respecto.
A su vez, el Consejo proyectó el cierre definitivo del proceso para marzo de 2027, un paso que podría abrir la puerta a cuestionamientos legales y agregar más incertidumbre en un país que no acaba de dar el paso clave hacia la institucionalidad democrática
Con este cambio electoral, ya no sólo se sepulta el sueño de un proceso acelerado hacia el 30 de agosto, sino que valida punto por punto las advertencias que sostuvimos en entregas anteriores en este Listín Diario sobre la inviabilidad de realizar comicios para la fecha indicada antes.
Las previsiones sostenían que convocar a las urnas para el 30 de agosto constituía un ejercicio de irresponsabilidad y un claro desapego de la realidad legal y territorial de Haití.
Nuestra tesis de que agosto era un imposible jurídico se basaba en la estricta vigencia del decreto electoral del pasado 2 junio publicada en el diario oficial Le Moniteur.
Al establecer en su artículo 59.1 que «la inscripción es obligatoria para ejercer el derecho al voto» y fijar una jornada de empadronamiento de 90 días desde el 20 de julio, el propio CEP dejó al descubierto la trampa de los números y los cálculos.
Si el censo apenas cerrará en octubre, resultaba insostenible votar en agosto sin despojar del derecho al sufragio a millones de haitianos.
Ahora, al postergar la votación hasta diciembre, el CEP no ha hecho más que admitir, con meses de retraso, la traba insuperable que la ley y las matemáticas imponían sobre el papel.
Se abre otra duda
Aunque el nuevo calendario muda la meta a diciembre y fija la toma de posesión para el 12 de marzo de 2027, el propio presidente del CEP, Jacques Desrosiers, condicionó el cumplimiento de esta ruta a tres requisitos indispensables: un ambiente de seguridad, disponibilidad de recursos financieros y un compromiso político real.
Entonces, ¿en qué estamos? ¿No es justo esto lo que ha abortado todo intento de celebrar elecciones en Haití? ¿Qué es lo que se cocina con estas posposiciones? ¿Quién se beneficia de esta incertidumbre?.
El embrollo del proceso sigue estando en el terreno; el propio Consejo Electoral admitió que la inscripción de votantes arrancó, pero con la exclusión del Departamento Oeste, donde se ubica la capital, Puerto Príncipe, debido al dominio sangriento de los grupos armados.
Con más de una veintena de municipios controlados por las bandas en las regiones Oeste, Artibonite y Central, el proceso electoral ha nacido mutilado.
Así que, pretender ahora realizar elecciones con el principal núcleo demográfico y político del país desconectado del sistema legal electoral es igual a organizar un proceso sin legitimidad.
Les dejo a ustedes imaginar: si en la República Dominicana se intentara celebrar comicios excluyendo desde el primer día al Gran Santo Domingo, el proceso se calificaría de inmediato como una verdadera locura y un riesgo para la buena imagen del sistema democrático.
Por otra parte, retomando lo que apuntaba en el tercer párrafo sobre la decisión de cierre definitivo del ciclo electoral para marzo de 2027, esta medida del CEP destroza el compromiso original de la transición, que preveía la entrega del poder a autoridades electas a más tardar el 7 de febrero de 2027.
Al proyectar la publicación de resultados finales de comicios locales para el 12 de marzo de 2027, la clase política haitiana se ha saltado la fecha límite, extendiendo un mandato interino cuya fragilidad institucional es insostenible.
El paso dado por el CEP confirma que la fecha de agosto fue sólo una especie de entretenimiento para ganar tiempo. Sin embargo, fijar el 13 de diciembre en el papel y contar con el visto bueno de la diplomacia internacional no resuelve en nada la crisis de fondo.
Faltando solo cinco meses para diciembre, la sposiblidad de celebrar elecciones en ese mes enfrenta obstáculos que hacen muy dudoso que el calendario se cumpla sobre el terreno.
De nuevo, si el gobierno de Alix Didier Fils-Aimé no logra quitarle el control territorial a las bandas armadas, el calendario del 13 diciembre de 2026 seguirá la misma ruta hacia un nuevo fracaso electoral.
(LD)



